Las ciudades son sistemas complejos en los que intervienen múltiples actores que se relacionan en torno a procesos profundamente ligados, existiendo en estos procesos importantes oportunidades de mejora e integración. Esto es, optimizando infraestructuras críticas como los intercambiadores de transporte, semáforos inteligentes, optimización del transporte mediante sistemas interactivos, control de flujos de vehículos mediante monitorización, etc. Las actividades cotidianas de los ciudadanos están generando ingentes cantidades de información geolocalizada cuando se desplazan por la ciudad.



Consiste en que la ciudad inteligente posea generación eléctrica repartida por el territorio: el abastecimiento es individualizado (micro-generación), no centralizado.

Esta distribución hace que la generación sea más equilibrada, y que la Smart City no dependa tanto de las grandes centrales. Además, la micro-generación implica el uso de las energías renovables, lo que reducirá las emisiones de CO 2.

Se conoce como Smart Grids a las redes inteligentes interconectadas, las cuales poseen una circulación bidireccional de datos entre el service center (o centro de control ) y el usuario.

Las Smart Grids son básicamente redes de distribución eléctrica combinadas con modernas tecnologías de información, que proporcionan datos tanto a las empresas distribuidoras de electricidad como a los consumidores.

Se trata de la medición inteligente de los datos de gasto energético de cada usuario, a través de telecontadores donde se realizan las lecturas a distancia y a tiempo real.

Gracias a las lecturas de los Smart meters, el consumidor puede saber cuánta energía está consumiendo en tiempo real, y puede decidir si desconectarse de la red o no para autoconsumir energía, en el caso de que posea generación propia .

Como modelo de eficiencia, los edificios deben ser inteligentes. Edificios domóticos que respetan el medio ambiente y que poseen sistemas de producción de energía integrados.

El concepto de Smart Buildings es aplicable para todas las tipologías de edificios, tanto para su rehabilitación como para la nueva construcción.

Son sensores inteligentes tienen la función de recopilar todos los datos necesarios para hacer de la ciudad una Smart City. Son parte fundamental para mantener la ciudad conectada e informada, y hacer que cada subsistema cumpla su función.

En una ciudad inteligente los sensores inteligentes están repartidos por toda la ciudad y proporcionan la información a las administraciones públicas o directamente al ciudadano a través de Wifi y a tiempo real.

Implantación del vehículo eléctrico y bicicleta , y los respectivos puestos de recarga públicos y privados.

La eMobility no solo se centra en la movilidad eléctrica, sino que se basa en los tipos de movilidad que puede haber en una ciudad y su objetivo es que esta movilidad sea inteligente. La movilidad inteligente pretende facilitar la movilidad de los usuarios (bien sea a pie, bicicleta, transporte público o privado) ahorrando en costes económicos, ambientales y de tiempo.

Son las tecnologías de la información que ayudarán a la hora de controlar los diferentes subsistemas que componen la Smart City, mediante las cuales los ciudadanos y las entidades administrativas pueden participar activamente en el control de la ciudad.

Desde el suministro de energía hasta la gestión de los residuos, pasando por la optimización de los centros económicos, todo se realiza a través de las TIC.

Los ciudadanos son sin duda la parte fundamental de una Smart City, ya que sin su participación activa no es posible poder llevar a cabo estas iniciativas.

Es quien, junto con las nuevas tecnologías , da lugar a un proyecto que le da la oportunidad de gestionar su propio entorno.

Un ciudadano podrá ser Smart Citizen si lleva a cabo acciones de participación con la ciudad, ahorro de energía, reciclaje, movilidad eléctrica.